Podemos comprobar si estamos pensando, hablando o actuando desde nuestra luz o desde nuestra oscuridad: ¿Estoy al servicio de la conexión o de la separación?
Este capítulo ofrece una perspectiva clara y casi directa para afrontar la vida: ¿eliges la conexión o la separación?
En esencia, afirma, estamos compuestos de cualidades como la verdad, el amor y la sabiduría; y cuando nos alineamos con esa “luz” interior, la conexión surge de forma natural. Pero en la superficie, arrastramos distorsiones —viejas heridas, creencias erróneas, hábitos defensivos— que nos llevan al juicio y al distanciamiento.
Lo complicado es lo sutil que puede ser esto, especialmente cuando estamos convencidos de que tenemos razón.
El autor nos lleva a algo práctico: en cualquier momento podemos detenernos y preguntarnos qué es lo que realmente estamos haciendo. ¿Estamos construyendo un argumento o intentando comprender? ¿Nos estamos cerrando o manteniéndonos abiertos?
No se trata de ser perfecto, sino de observar y volver a elegir. La idea perdura de forma útil: incluso pequeños cambios hacia la conexión pueden tener repercusiones tanto externas como internas.
Jill Loree es la fundadora de Phoenesse y una estudiante de larga trayectoria de las enseñanzas de Pathwork. Ha estudiado el material de la Guía de Pathwork desde 1997 y completó cuatro años de formación para convertirse en Ayudante Certificada de Pathwork. Cuando conoció las enseñanzas de Pathwork, describió la experiencia como «atravesar el umbral del cuarto paso de AA y encontrar toda una biblioteca». A través de Phoenesse, Jill escribe y enseña sobre la transformación personal utilizando la psicología espiritual que se encuentra en las conferencias de Pathwork. Sus libros presentan estas enseñanzas en un lenguaje claro y accesible para ayudar a los lectores a aplicarlas en la vida cotidiana. Su trabajo se centra en ayudar a las personas a transitar de las luchas de la dualidad hacia la paz de la unidad interior. Criada en el norte de Wisconsin, Jill comenzó su carrera profesional en ventas técnicas y marketing antes de descubrir que su verdadera vocación residía en la enseñanza y la escritura espiritual. Vive en Nueva York con su esposo, Scott Wisler, quien ahora trabaja con ella compartiendo estas enseñanzas por todo el mundo.