Hemos avanzado mucho juntos aquí.

Si bien la vida puede resultar difícil y confusa a veces, en general, el camino es bastante sencillo. Se trata simplemente de alinear nuestra consciencia e intenciones con el flujo natural de la vida.

Ya formamos parte de un proceso vivo y en constante evolución. Nuestras vidas se desarrollan dentro de un movimiento mayor, y llevamos una brújula interior que nos guía silenciosamente hacia adelante, hacia lo que es verdadero y vital.

¿Cómo reconocemos esa voz interior? A veces es bastante clara: ve por aquí, no por allá. Con más frecuencia, se manifiesta en nuestras reacciones, como momentos de incomodidad, resistencia o una sutil sensación de que algo no está del todo bien.

Resulta tentador apartar la mirada de estos sentimientos. Pero son invitaciones a tomar mayor consciencia, no menor.

El primer paso es sencillo: observar lo que surge y permitir que llegue a la conciencia.

La claridad es digna de confianza.

El trabajo se desarrolla en los momentos cotidianos de la vida, cuando nos damos cuenta de que reaccionamos, nos resistimos o evitamos algo. Siempre está ahí, justo delante de nosotros.

Aquello de lo que no somos conscientes nos controla. Al tomar conciencia, comenzamos a asumir la responsabilidad. Gradualmente, pasamos de ser arrastrados por la vida a participar en ella de forma más consciente.

Aún necesitamos aprender a orientarnos. Nuestro intelecto y nuestra voluntad son herramientas útiles, pero el ego puede fácilmente intentar tomar el control de maneras que generan más confusión. Cuando usamos estas herramientas para comprendernos a nosotros mismos —para ver la relación causa-efecto— la vida se vuelve más clara.

A veces, esto nos enfrenta a nuestra propia negatividad. Puede sentirse como una lucha interna que se niega a escuchar. Pero a medida que la reconocemos y la aceptamos, la lucha comienza a desvanecerse.

El miedo suele aparecer en el camino. Pero más allá de él reside una profunda sensación de estabilidad y seguridad. A medida que empezamos a percibir con mayor claridad la relación causa-efecto, la vida deja de parecer aleatoria.

Comenzamos a confiar en ello.

Encuentra tu verdadero yo

Ya tenemos lo que necesitamos. El poder interior está presente, disponible y responde. Cuando le damos cabida, comienza a guiarnos de maneras que se sienten naturales y a la vez serenas.

Este proceso es gradual. Olvidamos, volvemos y comenzamos de nuevo. Eso forma parte del camino.

Con paciencia y atención constante, algo empieza a cambiar. El fluir de la vida se vuelve más fácil de seguir. La resistencia interior se suaviza.

Y empezamos a darnos cuenta de que lo que buscábamos siempre había estado ahí, esperando a ser descubierto.

-Scott Wisler
Editor y coautor de Gemas

Gemas: una colección multifacética de 16 claras enseñanzas espirituales

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