Estamos aquí porque este planeta es la solución perfecta para la negatividad que aún habita en nosotros. Ofrece condiciones compatibles con nuestro paisaje interior… Estamos confundidos con la realidad y nuestra mente está llena de conceptos erróneos…
Y donde prevalece la confusión, siempre hay conflicto. Los conflictos son conceptos divisivos que dividen la psique. Surgen cuando algún aspecto de nuestro interior no es verdadero. … Así que la Tierra no es nada más, ni nada menos, que un aula para personas con divisiones internas…
Si miramos a nuestro alrededor, podemos ver los opuestos de la dualidad por todas partes: hombre y mujer, día y noche, vida y muerte. Esta es una de las formas en que la Tierra une las mitades de las divisiones bidireccionales… Cuando nos encontramos enredados en una confusión dualista, nos relacionamos negativamente con las personas y con la vida. Pero la peor relación negativa que ocurre está dentro de nosotros mismos… Nuestras condiciones de vida se construirán una vez más para ponerla en primer plano. Esto continuará hasta que dejemos de evadir el problema y nos preparemos para el trabajo de autosanación…
Podemos ver evidencia de nuestra división ahí mismo en el simbolismo de tener dos padres. Si tenemos una psique en gran medida libre y sana, tendremos la suerte de tener unos padres que consideramos un activo. Pero cuando nuestra implicación negativa aún está en su apogeo, cada uno de nuestros padres sacará a relucir una faceta de nuestra división...
Si analizamos todo lo que hemos logrado sacar a la luz hasta ahora, incluyendo nuestra imagen principal y nuestras defensas, nuestros conflictos y defectos, se revelará la actitud interior básica que gobierna nuestra vida. Y esta actitud siempre está dividida. Es decir, fluctúamos entre dos formas de reaccionar esencialmente opuestas... Cuando esta comprensión comience a tomar forma, veremos que nuestras dos actitudes fundamentales están representadas por nuestros padres...
No había forma de que pudiéramos resolver esto antes de llegar aquí. Así que nuestros padres, quienes sacaron a la luz nuestra ruptura no resuelta, no podrían ser responsables de nuestros problemas... Este conflicto fundamental es tan profundo que su existencia es la razón por la que tenemos la experiencia humana. Pero no es inaccesible...
Así, vivimos la vida reaccionando ante la persona que tenemos delante, no como si fuera ella, sino como si fuera nuestra madre o padre… Siempre que nos involucramos negativamente con alguien, podemos estar seguros de que nuestra ruptura es un factor en el conflicto… Creemos firmemente en algo falso. Pero luego nuestra creencia se refuerza, y nuestra ruptura se abre aún más…
La falta de consciencia es una verdadera prisión que hace que la vida no valga la pena. Porque nos sentimos atrapados entre dos alternativas igualmente desagradables. Adoptamos cierta forma de reaccionar ante nuestros padres, y ahora seguimos respondiendo de esa manera. Y así seguimos obteniendo los mismos malos resultados... La salida es ser conscientes de que vivimos en un trance... Sin embargo, una vez que rompemos este molde, pueden materializarse nuevas experiencias.
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