En realidad, en el corazón de toda sustancia divina yace la semilla de un plan, y los designios exigen un crecimiento continuo, una expansión, para infiltrarse en todo lo que existe… Este movimiento encierra posibilidades ilimitadas para expresarse, crear y ser… Donde se detiene este movimiento continuo hacia la expansión, el continuo energía-conciencia se rompe.
Un ejemplo de esto es la muerte. En verdad, la muerte no es más que una ruptura. En otro nivel, nuestra conciencia y energía recogen el ritmo y reanudan, por así decirlo, no muy diferente de la forma en que el sueño es una ruptura en la conciencia en este nivel, pero seguimos viajando, en otro nivel ...
El movimiento de expansión implica la voluntad de cambiar. O quizás estemos más familiarizados con el movimiento contrario que sentimos en nuestra alma: el miedo al cambio… Pero si no cambiamos, no podemos expresarnos. Así es como atamos nuestras propias manos en la balanza de la justicia…
Si obstaculizáramos los ciclos de cambio físico en el camino, al restringir de alguna manera el espacio para la expansión física, se produciría la atrofia y finalmente la muerte. Destruiríamos la vida. Los aspectos invisibles de un organismo, los niveles psíquico, espiritual, mental y emocional, no son diferentes. Sin embargo, los humanos llevan consigo una imagen masiva, o una creencia oculta colectiva, que dice que debemos temer al cambio ...
La idea que perpetúa esta creencia generalizada es que hay seguridad en no cambiar. Esto no es una idea débil, pues es precisamente esta creencia la responsable de la creación de la muerte. Después de todo, nuestra experiencia de vida está moldeada por nuestras convicciones…
Este miedo a expandirnos crea un espacio estrecho en el que debemos encajar nuestra psique… Si tememos al cambio, atrofiaremos el músculo espiritual que necesitamos desarrollar para expandirnos; nos encerraremos en un estado de inmovilidad y apenas respiraremos en un esfuerzo por frustrar el cambio. Eso explica, en pocas palabras, la condición humana… La salida de nuestra existencia de tamaño de casa de muñecas es crear una nueva conciencia interior que no tema el cambio, que confíe en el cambio como una forma natural y deseable de vivir…
La ilusión del tiempo es un efecto secundario del movimiento continuo de todo lo vivo. El tiempo también surge de la creencia errónea de que debemos evitar el futuro y aferrarnos al pasado si queremos seguir existiendo… Es curioso, de hecho, el coraje que se requiere para asumir el aparente riesgo de creer en algo nuevo y positivo…
No se nos infunde miedo a la muerte para manipularnos y hacernos tomar la iniciativa. No, nuestro miedo a la muerte es algo que nosotros mismos creamos mediante nuestro miedo a movernos y cambiar.
Siguiente capítulo de Cáscaras de nuez
Regrese al Cáscaras de nuez Contenido
Regrese al Gemas Contenido




